lunes, enero 29, 2007

ahora en el teatro...

El viento soplaba… y ”él” sentía a la vez que pensaba y su conciencia narraba:

Dejarse llevar… que la imaginación haga lo suyo… uff
Algo nos seduce… nos hace la mas cordial invitación a bailar con él… Si nuestro ser es tan ligero como una pluma, volaremos al son de este viento…

El de espíritu valiente danza las mejores piezas llegando a visitar los más increíbles rincones. Él por más que había querido recorrerlo todo, este era un lugar en el que siempre seguía encontrando nuevos rincones sin descubrir… pero sólo cuando se abandonaba, cuando se confiaba al viento, era cuando los encontraba… siendo el viento el único que puede alcanzar a llegar a ciertos lugares…

El que no tiene, ni genera la energía para… el que no es… dejará de ser… y como el plomo, sólo se quedo sentado en su butaca, viendo, contemplando y calentando el asiento… así como puede estar viendo a el viento llevarse su vida, deprisa y ligera, pasando por debajo de sus narices. No la alcanzara. La verá irse. Porque es plomo, y sólo puede decir que el viento es libertino y peligroso. No desea ver a todas las plumas que bailan con el, ni se cuestionará a ¿Dónde van? o ¿Por qué van?.